16 de enero de 2012

Tu me metiste en tu vida tan facilmente y te marchaste cuando cambió el color del día y ahora, ingenuo, quieres que no te olvide. Que sufra más y más. Que llore y te recuerde y no te olvide y no sea feliz. ¿Sabes, amor? No voy a olvidarte. Jamás ignoraré lo que me hiciste. Pero desde hoy, para ti, la piedra ha poblado mi piel. Te invito a esperar…



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